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Concilar trabajo y educación

Toda madre se enfrenta a la difícil elección entre volver a trabajar o quedarse en casa para cuidar de su hijo. Entre la necesidad financiera, la pasión por el propio trabajo o incluso la forma en que otros lo ven, hay muchas “fuentes de influencia” que animan a la gente a volver al trabajo. Por otro lado, el deseo de ver crecer al niño, de acompañarlo y de crear momentos especiales con él o ella inclina la balanza en sentido contrario. A esto se añade la culpa y el sentimiento de abandono del niño. ¿Es normal tener que tomar esa decisión?

Para la psicoterapeuta Isabelle Filliozat, autor de « Maman je ne veux pas que tu travailles » se trata de un problema muy francés: “¡Esta situación es aberrante! Deberíamos ser capaces de hacer ambas cosas. En Estados Unidos no es raro que una mujer trabaje a tiempo parcial con importantes responsabilidades. En Francia es impensable: hay que elegir entre una carrera y los hijos.”.

Y aunque se ha favorecido la elección de volver a trabajar, no siempre es fácil conciliar la crianza de los niños con las horas de trabajo. Entre el transporte a la escuela por la mañana y la reunión con la dirección de la empresa, la salida de las clases por la tarde y la teleconferencia con un cliente, el miércoles la cita con el ortodoncista y, por último, las enfermedades, es preferible ser flexible y, sobre todo, trabajar en una empresa que entienda esta necesidad de flexibilidad. Porque según el tamaño de la empresa, su sector de actividad o el puesto que ocupes, tu horario de trabajo de una empresa a otra será más o menos flexible en favor de la educación de los niños. No obstante, cada vez más empresas están tomando medidas para retener a sus empleados, mejorar la productividad y reducir el absentismo y el estrés. Las guarderías de la empresa son un buen ejemplo de ello, pero como ya se ha mencionado, por desgracia no todas las empresas ofrecen este tipo de servicio.

Esta es una elección muy personal y en Max & Lea creemos que no hay elecciones correctas o incorrectas, sólo factores de la vida que nos impulsan a tomar una decisión en un momento dado. Por eso, tanto si trabajas como si no, creemos que la educación que hay que dar al niño es la misma, aunque puede ser más estresante cuando hay que equilibrar el trabajo con la educación del niño. Por lo tanto, es importante conocerse y haberse tomado el tiempo para entender de dónde vienen nuestras emociones y deseos. Esto puede darle herramientas valiosas para comunicarse mejor con el niño y especialmente para no sentirse culpable por sus elecciones o acciones. A este respecto, recomendamos una pequeña lectura (sí, nos gusta leer en Max & Lea, probablemente ya lo has notado): “Il n’y a pas de parent parfait” de Isabelle Filliozat.

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Los seis consejos de Max & Lea:  

 
¡Haz lo que dices!

Los niños aprenden de sus interacciones con nosotros. Y recuerda muy bien los límites que no puede sobrepasar, y los que son más inestables. En Max & Lea no estamos a favor de las amenazas, sino de la comunicación directa con el niño. Si le dices que es hora de irse a la cama y después de la negociación aceptas darle 5 minutos más, tendrás que atenerte a ello. Al cabo de 5 minutos, el niño debe irse a la cama y entender que ya ha recibido un favor. Si, por otro lado, los 5 minutos se convierten en 15 minutos después de múltiples súplicas del niño, es probable que este patrón se repita. Del mismo modo, decir “no” a una de sus peticiones es una elección fuerte. No hay vuelta atrás. O si regresas, explica por qué.

Fomentar el buen comportamiento

Es difícil convertir un comentario positivo en uno negativo. Sin embargo, es necesario un equilibrio. Si desobedece, por ejemplo, no grites sino explica constructivamente dónde está la desobediencia. Añade a la observación un hecho positivo para equilibrar. Además, siempre trata de elogiar el trabajo. Los resultados (en la escuela por ejemplo) no son EL criterio esencial. De hecho, algunos niños triunfan sin trabajar mientras que otros estudian mucho y fracasan más. Por eso recomendamos que siempre reconozcan y alienten el esfuerzo realizado por el niño en lugar del resultado.

Dales mucho amor

Sabemos que no habéis esperado a que pusiéramos este consejo. ¡Dale un abrazo, dile explícitamente que lo quieres! Esto le facilitará la expresión de sus sentimientos, abriendo la conversación a sus sentimientos. Es muy importante que el niño adquiera rápidamente el hábito de expresar en voz alta sus sentimientos como la alegría, el miedo o la tristeza. Esto le permitirá comprender y reconocerlos desde el principio. Y también le ayudará a comunicarse mejor con su hijo.

Enséñale tus valores 

Trabajo, cortesía, perseverancia, tolerancia, respeto a los demás y al medio ambiente…

Enséñale los valores que son importantes para ti. Esto ayudará a su hijo a luchar y resistir las burlas, los celos o el egoísmo. Lo importante aquí no es cuántos valores se inculcan, sino que estén en línea con los suyos propios. Su comportamiento cumplirá mejor con sus expectativas y se entenderán mejor.

Evita las pantallas 

      Aunque las pantallas pueden tener efectos beneficiosos en pequeñas dosis, en Max & Lea preferimos una educación sin pantalla. Puede leer nuestro artículo sobre este tema aquí.

Que se aburra 

Un niño aburrido piensa y desarrolla su imaginación. Si no tiene la oportunidad de aburrirse, no buscará, no imaginará. Así que no te sientas culpable por dejarlo aburrido. Nuestros abuelos nos dijeron que en su época podían jugar durante horas con un palo o una cuerda. Su imaginación los llevó a mundos donde estos simples objetos tomaron un significado diferente. Desafortunadamente, hoy en día muchos niños necesitan juguetes ruidosos y sofisticados que no desafíen su imaginación. ¡Así que déjalo que se aburra un poco!

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