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¡Ayúdame a hacerlo solo!

Es a través de la educación que el niño entra en la vida social. Y el objetivo de todo el trabajo educativo es entrenar para la autonomía. Durante los primeros años de su vida, el niño es totalmente dependiente de sus padres. Muy rápidamente interactuará con el mundo que le rodea y así es como comenzará su desarrollo. El adulto será su modelo y tratará de imitar sus gestos y acciones. Como resultado, muy rápidamente el niño se aficionará a las actividades que puede hacer por su cuenta como lo hace el adulto. El espíritu Montessori ayuda a satisfacer esta necesidad de tu pequeño.

El término Montessori viene de Maria Montessori. Médica y pedagoga italiana, estudió a los niños y su desarrollo durante muchos años. De esto nació una filosofía que busca destacar las habilidades del niño desarrollando su autonomía y ayudándolo a desarrollar sus capacidades por sí mismo. Y para ello, es importante cambiar la forma en que vemos a los niños y darles los medios para que se realicen solos. Esto significa darle herramientas adaptadas a su tamaño y fuerza para que pueda manipular, experimentar y con el tiempo mejorar. Si, por ejemplo, queremos familiarizar al niño con el traslado de un líquido de un recipiente a otro, entonces tendremos que asegurarnos de que usamos objetos que el niño pueda utilizar de manera óptima. Un vaso pequeño, por ejemplo, en lugar de un jarrón grande y 50cl de agua en lugar de un litro. En resumen, con esta metodología el niño podrá aprender y evolucionar en un entorno seguro. Por lo tanto, este entorno se adaptará a su edad, tamaño y fuerza. Así, el niño estará constantemente en movimiento en el camino del aprendizaje y la autonomía, y de la misma manera independiente del adulto.

También es necesario acompañar al niño, ya que aprende mejor con la ayuda de un adulto. Deje que el niño haga lo que le plazca para que entienda el resultado de sus acciones, y luego muéstrele el método “correcto” con ánimo. Aquí, “Ayúdame a hacerlo por mi cuenta” se opone a “Enséñame a hacerlo por mi cuenta”. En efecto, “ayúdame” implica guiar al niño, acompañarlo con ayuda, mientras que “enséñame” se refiere a la enseñanza, a la dependencia del niño del padre. El niño debe entonces dar la bienvenida al conocimiento que viene sólo del adulto, lo que complica la idea de una relación igualitaria. A la inversa, al guiar al niño, el niño lo experimentará por sí mismo. Cometerá errores que serán útiles para su aprendizaje.

El niño llega con las manos vacías al mundo en el que debe encontrar su lugar. Debe aprender a vivir allí solo y con otros. Debe domar este nuevo mundo. Para tener éxito en este largo proceso de iniciación, el niño necesita a sus padres. El padre es, por lo tanto, el iniciador en dar vida. Luego en la escuela, el maestro se convierte en un nuevo apoyo para él. El adulto es, por lo tanto, una guía durante el período de aprendizaje del niño. Pero si el adulto le enseña al niño verdades absolutas que no puede ni verificar ni contradecir, entonces el camino hacia la autonomía desaparece poco a poco. Es esencial que el niño aprenda por sí mismo. Así se convertirá en un adulto capaz de aprender por sí mismo sin necesidad de recurrir sistemáticamente a otros. Por lo tanto, será autónomo. Pero para lograrlo, su guía adulto tendrá que animarle a jugar y buscar por sí mismo. El niño tendrá que regular sus actividades por sí mismo, establecer sus propios límites y ser consciente de las posibilidades que se le abren.

Los 5 consejos de Max & Lea:   

 
Liderar con el ejemplo

Este es un consejo que surge mucho en Max & Lea, sea cual sea el tema, y es de hecho un elemento fundamental. Los niños aprenden de sus padres, así que es importante mostrarles cómo hacer y cómo ser. Siempre deseando imitar al adulto, naturalmente copiará todos los aspectos positivos de sus acciones. Pero también copiará el mal comportamiento que vea delante de él. Por eso la ejemplaridad es de rigor. Y cuando esto no es respetado por el padre (ira o juramento por ejemplo) es esencial explicar que fue un error y por qué no debe suceder de nuevo. Pedir disculpas por el propio comportamiento delante de su hijo no es un signo de debilidad sino una forma de enseñarle a pedir disculpas también.

 

El estímulo y el cuidado 

Anime a su hijo a empujar hacia adelante. Felicitarle regularmente le anima a empezar de nuevo y a mejorar. El comportamiento afectuoso ayudará a su hijo a probar nuevas experiencias y a desarrollar su iniciativa. En Max & Lea fomentamos este tipo de comportamiento. Que el niño se dé cuenta de sus propios errores, que le anime cuando busque por sí mismo y que le felicite cuando tenga éxito por sí mismo.

 

Confiar en él o ella 

Un niño se desarrollará positivamente al sentir la confianza de sus padres. Así como pueden sentir duda en sus palabras o acciones, también pueden sentir duda en sus palabras o acciones. Confiar en él significa dejarle hacerlo por su cuenta. Es necesario que aprenda de sus experiencias.

 

Escucha sus preguntas 

¡Escucha y responde! El descubrimiento del mundo que le rodea genera muchas preguntas en el niño. Y quién mejor que el padre para ayudarlo a entender. “¿Por qué el cielo es azul o por qué se moja el agua? “son todas preguntas que son mucho más difíciles de responder de lo que parecen. Nadie sabe las respuestas científicas a todas estas preguntas. Sin embargo, es importante darle algunas respuestas y sobre todo que sienta que usted está dispuesto a ayudarle.

 

Diversidad de experiencias 

El último de nuestros 5 consejos: Haz que hagan una variedad de actividades para que interactúen con el mayor número de elementos posible. Actividades al aire libre, colorear, juegos, etc. son todas divertidas y necesarias para que él desarrolle sus experiencias. Estas actividades son infinitas, si le falta inspiración pregunte a sus amigos y familiares o busque en Internet.

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